22 dic. 2013

No hay navidad sin Cortilandia

Lo primero que he hecho desde que estoy de vacaciones ha sido pasarme por Sol y ver ese árbol de navidad que tanto nos alegra al verlo iluminado...seguido por una merienda rápida en La Mallorquina (sus palmeras de chocolate y sus napolitanas de jamón y queso no las supera nadie) y terminado en Cortilandia (un clásico en las navidades de cualquier madrileño).

He pasado navidades en NYC, en París, en Londrés, en Washington...y cada una es especial e increible!! Pocas cosas pueden superar al árbol de navidad de Rockefeller con la pista de hielo en la que una vez vi una de esas románticas propuestas de matrimonio que hacen que se te salgan las lágrimas de amor. Y pocas cosas superan a la Torre Eiffel parpadeante en navidad (o en cualquier otro momento del año) y a esos picnics en el Champ de Mars esperando a la hora en punto para ver en unos escasos minutos las luces bailar.


En Madrid, sin embargo, las cosas un poco diferentes...sigue siendo precioso y frío pero muy a nuestro modo! Cortilandia empieza cada hora y, al igual que la Torre Eiffel, ésta también se llena de gente...aunque en vez de parejitas románticonas tenemos docenas de niños expectantes para ver los muñecos cantar y bailar. Después de hibernar durante el mes de noviembre, la gente vuelve a salir a las calles para empezar las compritas de navidad y para las cenas de navidad que nos hacen engordar lo adelgazado durante el mes de noviembre.



En Madrid, esta época es la de retomar las viejas amistades, la de mimar a nuestros familiares y la de emborracharse por Melchor, Gaspar y basaltar...perdón! Baltasar! Quizás no tengamos una torre que se ilumina y parpadea, o un árbol espectacular....pero tenemos Cortilandia, los langostinos y los villancicos de navidad. 

¡Feliz navidad a todos!


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